Soltar… Soltar lo que no es

6 meses… Ese es el periodo de tiempo que llevo sin alimentar a Busgosa. Ya sabes cómo somos… La mínima excusa es suficiente para dejar de lado aquello que nos importa, apasiona, motiva, ilusiona… pero tememos. De repente, aparecen un montón de prioridades que ensombrecen aquello en lo que habíamos creído. La distancia nutre a la distancia, y a partir de ésta se va gestando el olvido. ¿Sabes lo positivo de este proceso? Que si hay algo que verdaderamente te enciende por dentro, su luz será lo suficientemente fuerte como para vencer el olvido, la distancia y el miedo.

6 meses para permitirme dudar, para soñar y aterrizar, para buscar y caminar, para cansarme y descansar, para alterarme y relajarme, para sumar lo que sí y restar lo que no, para ubicarme y volverme a perder, para explorarme en esta inquieta vida que tanto nos enseña. Un lapso de tiempo que, independientemente de su duración, nunca es perdido. Siempre hay una enseñanza oculta tras cada día, hora y minuto. Volver a Busgosa responde a la necesidad de descubrir cada una de ellas (viva la ambición! :P)

6 meses con Busgosa paseándose por mi mente, reclamándome y alejándome, definiendo mi extraño vínculo con ella. No te voy a engañar, mi primer objetivo al crear este blog siempre fue SER LIBRE. Pero… he de confesar que dejé de sentirme libre y, por tanto, dejé de sentir motivación por la construcción de este espacio. ¿Y sabes por qué? Por generar expectativas. Lo que nació de una pura necesidad de compartir, de acompañar, de conocernos, se convirtió en una fuente de frustración. Comencé a asociar Busgosa con unos objetivos tan alejados de este preciso instante, que la desilusión hizo acto de presencia para notificarme que esa no era la manera.

Y es que Busgosa pretende ser un espacio de ayuda. Ayuda para ti, ayuda para mí. Un espacio en el que desnudarse, un espacio en el que aprender a ser y en el que atreverse a accionar esa palanca que nos lleva a tomar mejores decisiones, a entrenar la mejor versión de nosotrxs mismxs. Ahí es na… Una vez planteado este objetivo… ¿Acaso no es humano entrar en colapso? La responsabilidad del mensaje, la elección de las palabras acordes a la realidad que se quiere crear, la necesidad obvia de generar un discurso en positivo, inspirador… ¡Qué forzado todo, no?! Ya me encantaría conocer la fórmula de la felicidad y la vida plena, ¡y compartirla! Pero la verdad es que no. La felicidad es un término huidizo.

Y ya que estamos con el temita, voy a compartir contigo una frase que apareció en mi mente durante mi adolescencia: “la felicidad se esconde tras los árboles de los bosques que nuestra mente idealiza”. Por aquel entonces también gustaba de invertir ratos en la escritura, y un día apareció sin más esa sentencia. Unos cuantos años después, me doy cuenta de lo cierta que es. A día de hoy, cuando paseó por los bosques, siento que estoy en ese lugar que había idealizado. Sus incansables estímulos me recuerdan que la felicidad está ahí, detrás de cada árbol. ¿Te comparto otra escena que siempre me arranca una sonrisa? Si te gusta disfrutar de los sonidos de los bosques, te habrás dado cuenta que es muy difícil que se manifiesten en silencio. Pues bien, a veces escucho sonidos que secuestran completamente mi atención. Las hojas se mueven y se alborotan bajo los pasos de… ¡aaaahhhh! ¡Un misterio! La vista no suele ser tan rápida como el oído y me suelo quedar con las ganas de saber qué o quién comparte escenario conmigo. Me gusta pensar que es la felicidad escondiéndose para que no la retenga eternamente conmigo, y así pueda tocar con su magia los instantes fugaces de otras personas. En ocasiones también pienso que es el Busgosu!, que viene a indicarme que estoy en el lugar y momento correctos, que todo es sencillamente como tiene que ser. Desde luego… no hay nada como conservar y mimar al niñx que seguimos siendo 😀

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Ya de vuelta de los bosques, sentada en la mesa de la cocina con mi polvoriento pero fiel portátil, con el olorcillo a galletas escabulléndose del horno y el sonido de un ratonuco correteando por el desván, me reencuentro con Busgosa, me reconcilio con ella. Para que podamos ser una, para poder cumplir ese objetivo de ser libre, necesito soltar… soltar la expectativa de crear algo maravilloso que a todxs sirva, soltar el formato prefabricado  de la psicología positiva (me gusta y sirve, pero en este espacio me constriñe), soltar la necesidad de ser mejor para poder expresarme y contribuir a algo más grande. No puedo ser quien quizás quisiera ser, hoy simplemente soy quien soy. Siento decirte que… se me expande el pecho cuando es su morador el que habla y no la mente pensante, que castra y se restringe a “lo que debería decir”. De repente hay lugar en mis pulmones para más aire cuando la espontaneidad asume el mando, cuando se libera mi verdad. Para mí estas son señales inequívocas de libertad, y son tan gratas… que no me queda otro remedio que sucumbir a aquello que favorece su presencia. Así que… sin guiones, sin pretensiones extrañas, sin expectativas lejanas de la naturaleza salvaje de Busgosa, sin nada más que aquello que me habita en este momento, te guste o no. Te abro las puertas a la magia de los bosques de Busgosa, donde de todo un poco se esconde. ¡Bienvenidx!

El Taller Móvil de Teddy

El canto de los pájaros, el destello del sol sobre hojas de todos los colores, la presencia de nuestros ancianos árboles, el sonido de un arroyo descendiendo por la montaña… La estampa es tan seductora que muchxs hemos sucumbido a su belleza para convertirla en nuestro hogar. Fluir con el ritmo del sol y la luna, inspirar profundo y disfrutar del sabor del aire que invade tus pulmones, apreciar los estímulos que el entorno te regala… Vale con creces la pena planteárselo ¡y dar pasos en esa dirección!

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La vida en el campo, la vuelta a la naturaleza, es un sueño para muchxs. Allá a lo lejos, en la fantasía, es perfecto. La magia de lo sencillo le traerá paz a tu alma, tendrás mucho tiempo para hacer lo que más disfrutes y tu salud se verá restaurada. Bien, una vez el sueño se va acomodando en la realidad, confirmas que tenías razón y tu alma se sincroniza con la magia de lo sencillo, aprovechas el impulso para hacer aquello que más disfrutas y, simplemente, te encuentras mejor. Pero… ¡eso sí! Mientras la vida se va asentando en su nuevo orden, comienzas a darte cuenta de que un chasquido de dedos no es suficiente para materializar todo aquello que habías idealizado…

Pasar de la ciudad al campo implica asumir muchos nuevos cambios, aprender cosas sencillas pero importantes que hasta ese momento no habían sido necesarias y… ¡trabajar! La ilusión de ese comienzo te hace motivarte en esa auto-reinvención, asumiendo que te queda un largo camino que recorrer desde lo urbano hasta lo rural, desde lo estandarizado hasta lo salvaje. El cuerpo, la mente y el espíritu se alinean (con caaaaaaaaaalma) en ese tránsito en el que eres un/a extrañx para ti mismx… ¡Sencillamente emocionante! A veces puedes caer en el desánimo y observar un camino demasiado largo hacia una meta demasiado lejana. Otras, te aplicas el ungüento “amorcito para mi corazoncito” y aceptas que no existe meta más amable que el propio camino… y comienzas a disfrutarte, a darte la oportunidad de tenerte paciencia, de saborear con humildad tu ignorancia, de reconocer la originalidad de la creación a través de tu propia existencia.

A día de hoy, camino. Estuve en un punto ayer, desconozco el punto en el que estaré mañana, pero mi mirada curiosa me empuja a desentrañar el punto en el que hoy estoy. Por supuesto, este punto acoge más enseñanzas de las que puedo asimilar, pero procuro mantener las prisas a raya. Sueño, me agito al ver la distancia que me separa de aquello que sueño y luego comienzo un caótico caminar que poco a poco va adquiriendo unos sutiles tintes de orden. Lo importante es caminar, ya mis pasos se reorientarán hacia donde corresponda a medida que los aprendizajes se integren en toda esta estructura que conforma la experiencia humana.

Algo que me anima muchísimo a la hora de vivir esos sueños es descubrir que otrxs también se atrevieron a soñar, a caminar, a aprender. Mi último “descubrimiento” es Detlef Teichert, una inspiración de dos patas y cuatro ruedas. Alemán de 60 años que ha desarrollado su ingenio y creatividad al servicio de múltiples comunidades alternativas en el medio rural. De hecho, gran parte de su experiencia sirvió a Matavenero, pueblo leonés que tuve el acierto de visitar hace unos años. Allí, Teddy desarrolló y amplió el sistema de aguas, impidiendo la erosión de caminos y adaptando tecnologías que facilitaran la vida de la comunidad, como pueden ser el teleférico y la ducha solar. Simplemente, me encanta ver de lo que somos capaces con pocos medios pero muchas ganas.

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Así que Teddy se ocupa de que los proyectos alternativos en el medio rural que lo precisen puedan contar con un sistema de aguas: suministro, reutilización, reciclaje… Enumerar todo aquello en lo que este maestro ha conseguido entrenar sus destrezas excedería mis pretensiones a la hora de compartir esta entrada en Busgosa, pero como sé que te has quedado con ganillas de más, puedes acceder directamente a su página pinchando aquí.

Damos por hecho que el agua está dispuesta a visitarnos a través de nuestros grifos, pero para poder llegar hasta ahí ha necesitado hacer un largo viaje. Teddy ha sabido compartir ese viaje con el agua y convencerla para que visite a quien precisa de ella. Pocos gestos hay más gentiles que este.

Para dar respuesta a estas necesidades tan vitales como son el acceso al agua y la energía, Teddy plantea su Taller Móvil, un camión equipado con un sistema solar y un contenedor-taller en el que disponer de todas las herramientas necesarias para materializar los sueños de aquellxs que se han atrevido a apostar por un estilo de vida más sostenible. Ahora bien, como sabrás, todo proyecto necesita de apoyo, y el Taller Móvil de Teddy precisa de un empujoncito para poder seguir sirviendo, a su vez, a otros muchos proyectos. Es por ello que ha lanzado una campaña de crowdfunding a través de Goteo.org. Si quieres conocer más a fondo su propuesta e incluso apoyarle con tu pequeña o gran donación, visita su proyecto haciendo click aquí.

Gracias a todas las personas que, como Teddy, escucháis aquello que vuestros corazones os susurran, inspiráis a aquellxs que en algún momento dudan/dudamos y os atrevéis con cambios verdaderamente significativos. Sois muchxs, diversxs y geniales! Gracias, gracias, gracias!

Y ya que voy terminando por hoy… desearte fuerza para atender a lo que se te presente, claridad para discernir en los momentos en los que la confusión pueda abotargar tu mente y amor para emprender un ahora en conexión con todo.