Sólo estaba escribiendo

Ufffff… Tanto tiempo conteniendo la respiración, tanto tiempo alicatando las palabras, tanto tiempo alejada de ese ínfimo punto de conexión entre el todo y sus partes… Y necesito este espacio, antes de que se desordenen las palabras, de que el sentido se pierda entre la velocidad de la mente indómita… O quizás mientras se pierde el sentido y las palabras se desordenan.

La vorágine en la que mi mente pretende atraparme me agota, me marea, me aburre y me explota! Parar… Liberar el cuerpo de todo eso que lo aprisiona y acartona. Dejar que la ilusión del tiempo transcurra y paladear la eternidad de un instante ajeno a los constructos sociales. Regresar a esa paz que vibra más profunda que la de los objetivos alcanzados, el éxito personal o las deudas pagadas.

Y Busgosa reaparece más poderosa cuanto más embriagadora es la sensación de paz. Es inevitable… puede esconderse o silenciarse al mundo, pero siempre encuentra momentos para deslizarse entre tormentos varios y aplastar con su franqueza esa cháchara insustancial que mantiene ocupada mi mente. Puedo apartarla a un lado, decidir que otros asuntos son más importantes, pero ella vuelve… vuelven las palabras encadenadas con sus sentencias inamovibles.

A veces me da rabia, otras me hace gracia, depende del viento o de mi ciclo menstrual (quizás de la influencia de las meigas, que siguen mis pasos aunque ya no pise la misma tierra que ellas custodian). Y es que la vida está llena de caminos… unos son grandes, amplios, llanos y muy visibles y accesibles; otros son más estrechos, con baches, charcos y pendientes; otros son casi imperceptibles entre la maleza, sin saber qué se esconde entre las zarzas: deliciosas moras o serpientes venenosas; otros… otros esperan que los descubramos, que los transitemos, que les demos forma, que los habitemos y los conquistemos con nuestro coraje.

¡Pues bien! ¿Quién no se siente tentadx por descubrir tierras vírgenes, por reconciliarse con el/la explorador/a que lleva dentro, por emular a Fray Luis? Lo dijo y lo repito:

Qué descansada vida

la del que huye del mundanal ruido,

y sigue la escondida

senda, por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido

Y da tanto miedo… por más que lo surque y lo disfrute, que me limpie y me cure… el ruido vence algunas de las batallas al silencio y me devuelve a esos caminos anchos y pavimentados, donde abundan las señales de colores, las luces de neón y las sirenas desafinadas. Parece seguro, muchxs otrxs caminan por él y siguen vivxs. Dicen que es por ahí, que no hay otra opción. Según comentan, la motivación de nuestras decisiones ha de ser nuestra vejez, ese momento que algunxs están viviendo ya, pero que todavía no ha llegado para muchxs otrxs… o las vacaciones, ese espacio de libertad prefabricada y metida en paquetes estandarizados que te venden a cambio de un año de talento, esfuerzo y dilemas.

Se me rebelan las venas y las arterias, se me enloquece el pulso, se me constriñe el lóbulo frontal. Somos tan niñxs y ancianxs como podemos ser en este momento, al igual que lo fuimos antes y lo seremos después. ¿Acaso este momento no merece ser considerado? ¿Debemos por tanto reducirlo a las normas de este juego absurdo? Quiero trabajar, quiero descansar, quiero disfrutar… e incluso todo puede darse a la vez. Me sobran los calendarios, me pesan los relojes. El sol y la luna hablan tan claro…

Pero a veces acepto el desvío. Abandonar el monte a través para volver al amplio camino conocido y previamente pateado. Tan misterioso uno como otro, tan repletos de enseñanzas, tan válidos como viables. Este tipo de cambios siempre trastocan. Los pies han de moldearse a las distintas superficies, no es lo mismo el asfalto abrasador que la hierba mullida. Pero las piernas exigen caminar, y siempre descubren algo nuevo independientemente del camino elegido… Esta certeza me reconforta y aumenta la distancia que me separa de la enajenación.

Aunque quiero confesar sin temblor de voz, que me siento una traidora cuando mis decisiones me alejan de la loba y de la cabra, de la saltamontes y la escarabaja. Me gustan las palabras humanas, pero siento que hay otros idiomas en los que me comunico con más soltura. El silencio siempre fabrica las mejores poesías.

IMG-20170706-WA0016

Pero vuelvo… vuelvo a este espacio atemporal en que luz y oscuridad se hacen relativas, necesarias y revolucionariamente presentes. Y después, traduzco… Y es a veces cuando me doy cuenta de que, aunque no me dedique el tiempo, aunque me ignore y me relegue a un segundo plano, siempre estoy haciendo lo que siempre quise hacer… 🙂

¡Anécdotas miles! Me quedo con una cualquiera… El otro día estaba llenando carretillos con palas de tierra. Uno tras otro hasta terminar con la tierra suelta al pie del camino, tras el trabajo del pico. Tenía todavía más tierra suelta un poco más arriba, así que subí hasta donde se amontonaba para empujarla hacia abajo con la pala. La arrastré, la empujé, la deslicé montaña abajo, en dirección a los pies del carretillo. Pala tras pala, mientras mi cabeza galopaba en un sitio diferente al que mis pies pisaban. No sé cuánto tiempo estuve así, pero cuando levanté la cabeza me encontré con mi compañero mirándome sonriendo con los brazos en jarra:

– Pareces yo -, lo cual es preocupante, porque este hombre cuando trabaja parece un autómata poseído por una fuerza sobrenatural… casi inhumano.

– ¿En qué piensas? -, me preguntó curioso y divertido. A lo que yo le contesté:

– Sólo estaba escribiendo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s